Los costos sociales de la obsesión del gobierno por ingresar a la OCDE

Colombia joins the OECD Development Centre Flickr

La OCDE, Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, está integrada por 34 países. Según su propia información institucional busca: trabajar para entender qué es lo que conduce al cambio económico, social y ambiental; medir la productividad y los flujos globales del comercio e inversión; analizar y comparar datos para realizar pronósticos de tendencias, y fijar estándares internacionales dentro de un amplio rango de temas de políticas públicas. Esta organización agrupa países como Alemania, Finlandia, Noruega, Francia, Luxemburgo, Austria, Israel, entre otros. Los países que conforman la OCDE, llamada también “El club de los países ricos”, en el 2007 proporcionaban al mundo el 70% del mercado mundial y representaban el 80% del producto nacional bruto mundial. En Europa, según los mismos estándares de esta organización, es España uno de los países más rezagados – por lo menos en el aspecto educativo – y en América Latina: Chile y México; estos son algunos de los países que no se consideran “ricos” pero que integran la OCDE.

Además de los 34 miembros plenos, 12 países con economías, que ahora son llamadas emergentes, son adherentes a la declaración sobre inversión internacional y empresas multinacionales, y participan en el trabajo del comité de inversiones de la OCDE, entre ellos Letonia y Colombia. Estos 12 países tratan de conformar el ‘club’ y para ello sus gobiernos están dispuestos a cumplir estándares en: administración pública, agricultura y alimentación, asuntos sociales, migración y salud, ciencia y tecnología, comercio, desarrollo, economía, finanzas e inversión, impuestos, empleo, educación, entre otros aspectos. Leer más

Lo local

La noción de “lo local” trasciende límites físicos y zonas geográficas, lo local tiene que ver con territorio, interacciones, identidad y reconocimiento propio social. Repensar lo local, sin embargo, también implica tener en cuenta lo global, las relaciones de poder nacionales o internacionales, la educación, los modelos económicos, la ciencia y la tecnología a escalas mayores. Todo este contexto como referencia, debe servir para ver desde otra perspectiva lo local, para, sin dejar de reconocer la influencia externa, entender que lo sustentable y sostenible es posible, que otras formas de conocimiento y de cultura son importantes y que es indispensable poner de relieve la autonomía, el autoreconocimiento y la identidad, sin que esto signifique configurarse en islas o marginarse en espacios aislados. Leer más